sábado, 7 de junio de 2008

LA ERMITA




Asi estaba la ermita el dia de la romeria con la patrona presente ,despues de la procesion desde la iglesia del pueblo a este lugar .

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  1. TEXTO DE HISTÓRIA DE TÁLIGA EM CASTELHANO(Trabalho inédito)
    Historia de Táliga (Talega)
    (EN ESTE TEXTO HAY INFORMACIONES SOBRE LA HISTÓRIA DE LA IMAGEN DE N.S. DE LOS SANTOS DE TÁLIGA)

    Táliga es una villa de poco más de 720 habitantes, situada en las márgenes de la ribera de Táliga o de Alconchel, a unos 20 km al sudeste de Olivenza; limita también con los municipios de Barcarrota (AMIGO LUNA, BARCARROTA!), Higuera de Vargas y Alconchel, aunque de los dos primeros la separan territorios del municipio de Olivenza. La superficie del municipio de Táliga es de sólo 31,55 km2 y la densidad de población es de unos 23 hab./km2.


    Táliga forma parte del municipio de Olivenza hasta 1850, y en 1871 aparecen los primeros registros municipales. Su historia, por tanto, se confunde con la de Olivenza, que a veces la oscurece.


    Sin embargo, por haber sido la aldea más distante de la cabeza del municipio, por haber ya noticias de su existencia en el siglo XIII (quizá antes) y por haber sido más poblada que otras aldeas de la misma región, tiene bastantes más registros históricos que otras localidades con una situación similar.


    Formando parte, con Olivenza, de la taifa musulmana/andalusí de Batalyaws (Badajoz), caería en manos cristianas con las conquistas del rey Alfonso Enríquez (Afonso Henriques) de Portugal hacia 1170, y volvió al dominio musulmán/andalusí hacia 1189.


    En la época del rey Sancho II de Portugal, hacia 1228, sería conquistada por templarios portugueses. La tradición histórica se refiere a Olivenza y a Táliga como a dos fortificaciones templarias. En el caso de Táliga, se ha discutido la existencia de una verdadera fortificación. Y sin embargo, hasta hoy, los taligueños llaman ?el Castillo? a una zona de la villa.


    Muchas discusiones se han suscitado últimamente sobre la tradición de que fuesen templarios portugueses los que arrebataron Táliga (y Olivenza) a los musulmanes/andalusíes .Tesis recientes refieren la poca lógica geográfica de tal dato e insisten en la probabilidad de que esos templarios fuesen leoneses venidos de Badajoz en 1230 o poco después.


    Mucho se escribirá todavía sobre el asunto. Sin embargo, las fuentes españolas, hasta hace poco tiempo, no dudaban en considerar correcto que habían sido órdenes militares bajo obediencia portuguesa las que conquistaron la margen izquierda del Guadiana, desde Olivenza hasta Huelva, incluyendo Cheles, Alconchel, Aroche, Aracena, El Almendro, Lepe y Ayamonte ("Historia del Mundo", José Pijoan, Salvat Editores, 1973, página 250 [mapa]; "Historia universal", 1985, Salvat Editores, 1985, volumen III, Jacinto Boch Vilá, página 252 [mapa idéntico]). Incluso las muy célebres obras del oliventino de adopción Victoriano Parra (1808-1869) hablan del origen templario portugués de Olivenza e Táliga.


    Nada impide que todos estos autores estuviesen equivocados. Pero se deberá tener mucho cuidado con este asunto para no estar ante un caso de revisión nacionalista de la historia, en este caso en el sentido de probar una remota españolidad de la margen izquierda del Guadiana en la región en cuestión. El chauvinismo, sea portugués o español, es siempre reprobable.



    Los reyes portugueses, en el siglo XIII, intentaron ?cortar? el camino a los reyes de León y de Castilla, apoderándose lo más posible de tierras al este del Guadiana. La guerra civil, en Portugal, entre el rey Sancho II y su hermano, el futuro Alfonso (Afonso) III, debilitó tanto el país que Castilla, que apoyaba al primero, al derrotado, llegó a llevar reivindicaciones desde Toledo sobre el Algarbe (Algarve) y a un Tratado, en 1267 (el Tratado de Badajoz), según el cual toda la margen izquierda del Guadiana quedaba bajo dominio castellano. Alfonso III nunca se conformó con tal decisión, y tanto él como su hijo, el rey Dionís (Dinis), apoyaban a núcleos portugueses en la región cedida.


    En 1295 es Castilla la que se debate en una guerra civil. Aprovechando la ocasión, el rey Dionís (Dinis) mejora, dilatándola hacia el este, la frontera portuguesa, cosa que condujo al Tratado de Alcañices de 1297. Ouguela, Campo Maior, Olivenza y otras plazas seguirían siendo portuguesas.


    ¿Y Táliga? Su posesión quedó en duda. El rey Dionís (Dinis) pidió a los gobernantes de Badajoz que analizasen la cuestión y si consideraban o no que la región de Táliga era parte del término de Olivenza. En 1314, Táliga era reconocida como portuguesa, cosa que sabemos gracias a un documento descubierto en Badajoz por el ya citado Vitoriano Parra, datado en 1575, y que a tal asunto se refiere.


    Táliga y Olivenza quedaron, pues, en tierras templarias portuguesas hasta 1311. Con la extinción de los templarios, pasaron a ser tierras de la orden de Avís (Avis) desde 1315 hasta 1801. Nótese que habían pertenecido, con Ouguela y Campo Maior, al obispado de Badajoz hasta 1415.


    No cabe duda de que entonces Táliga vio crecer su población. El propio rey Dionís (Dinis) promovió el poblamiento de la Raya, al fin definida y estabilizada.


    Había en Táliga, con todo, un sentimiento de diferencia con relación a Olivenza. Aun dependientes de ésta, los taligueños manifestaban su espíritu independiente afirmándose orgullosamente como ?vecinos [hombres libres] de Táliga, reino de Portugal?, sin referir vínculos con Olivenza.


    También desde muy pronto, la justicia em Táliga era casi autónoma con relación a Olivenza, pues la localidad disponía del derecho a "um juiz de pé"("Juez de pié", en traducción literal),lo que, con respecto a otras poblaciones de la región, era único. Sólo en el s. XVIII hay noticias de igual derecho para San Benito de la Contienda y Olor (San Jorge)(ó, dice Servando Rodríguez Franco, "Lor")


    El nombre de Táliga continúa siendo un misterio. ¿Vendrá del árabe y querrá decir "separada", "dispensada" ("Talaq"), por haber dejado, en tempos musulmanes/andalusíes , de depender de Alconchel? ¿Significará que fue una "Villa Itálica"(uilla Italica)? Vendrá de la portuguesa alentejana "táliga" o "talega" (significando "saca"), por en ella producirse harina que era después ensacada? He aquí algo de difícil respuesta.


    El sentido de "saca" fue, con el tiempo, aquel que fue asumido por los habitantes, ya que el nombre de la villa aparece muchas veces como "Talega" (designación que aún hoy se oye a algunas personas mayores). Con certeza, el sentido original se tornó incomprensible...
    Se sabe que Táliga, como las demás aldeas de Olivenza, sufrió bastante en la guerra desencadenada a partir de la revolución de 1383. El alcalde ("Alcaide")de Olivenza apoyó a la facción favorable a Castilla (como los de Campo Maior, Vila Viçosa, Noudar, y Mértola, entre otros), y sólo en 1390 la nueva dinastía portuguesa recuperó la región en la cual se incluía Táliga. Es de suponer que varios ataques y destrucciones, robos e incendios se habrán sucedido en el lugar. Quizá su población, como sucedió en Olivenza, se habrá dividido, luchando algunos, tal vez huyendo a Elvas o a Alandroal, al lado de la revolución.


    Habrá sido en estos siglos medievales cuando nació la Táliga alentejana, con sus casas características. Aún hoy encontramos por todas partes este tipo de construcción popular, en especial en la zona conocida como "el Castillo". Es urgente que las autoridades locales se dispongan a proteger las casas, todavía existentes, de la llamada "Táliga alentejana", antes de que los tiempos modernos engullan esta riqueza, patrimonio histórico y memoria de la vieja Táliga, herencia dejada a los taligueños modernos, que simboliza quinientos años de su historia, o incluso más, puesto que, hasta el siglo XX, as edificaciones construidas por las gentes más sencillas obedecían a la tradición.


    También de época medieval deberá de ser el llamado "puente romano" de Táliga. Es mucho más probable, y no que sea efectivamente romano. Sin embargo, aquí hay que proceder a estudios más profundos.


    Señálese que habrá existido alguna iglesia o ermita ya en el siglo XIII. ¿Puede haber estado situada debajo de la actual? Considerando los muchos estragos y cambios que la historia provocó en Táliga, es también posible que hubiese sido en otro lugar.


    En 1510 hubo enfrentamientos fronterizos con la española Alconchel, resueltos en 1511 por los gobiernos centrales. Los problemas, no obstante, se verifican, casi todos, en la región de San Benito de la Contienda.


    Muchos portugueses del interior alentejano participaron en la aventura de los descubrimientos iniciada en el siglo XV. Esto significa que bastantes taligueños habrán recorrido los mares, llegado al Brasil, a África, a Asia... y quién sabe a dónde más...


    Los mismos descubrimientos se habrán hecho sentir en Táliga. Así, junto a la partida de lugareños, varios productos habrán alcanzado la localidad, como también, inevitablemente, algunos esclavos africanos y personas de otros orígenes.


    En 1527, el "Numeramento" (censo) de la población portuguesa, el primero de que se tiene noticia, cita a Táliga dándola como población ?aglomerada?, esto es, con la población concentrada en un centro bien definido, tal vez herencia de un núcleo templario. Se citan 53 fuegos (unos 220 habitantes). Es algo que nos dice mucho de la importancia de la población, pues raras son las localidades sin autonomía municipal que ven citados sus fuegos en ese documento. Verdaderamente, apenas tres o cuatro en el Alentejo.


    Es curioso que algunas cabezas de municipio tenían una población inferior (Noudar, Vila Boim, Vila Fernando, Capelins, Canal, Montoito, Aguiar, Ervedal y otras). Olivenza tendría entonces 4.800 habitantes, Elvas 8.800 y Évora 12.100.


    Uma lectura apresurada del "Numeramento" de 1527-1532 parecía indicar 133 fuegos para Táliga, a causa de la poca claridad y de lo arcaico del texto. Sin embargo, una lectura atenta no deja margen de dudas. Son sólo 53 fuegos, nada más.


    Táliga era conocida por montañosa y por tener muchos pastos; también se habla de molinos de agua y de la producción de harina, lo cual puede más o menos probarse por la abundancia del apellido Farinha entre los habitantes. Lógicamente, el contrabando fue una actividad floreciente hasta 1801.


    Poco se sabe del siglo XVI (a partir de 1527) hasta el XVII (hasta 1640). Táliga habrá vivido las horas de gloria de la expansión portuguesa, así como la decadencia vivida a partir de la mitad del siglo XVI. Probablemente habrá perdido población, alguna de la cual habrá ayudado a poblar el Brasil. Es posible que haya existido una Táliga en el Brasil, en el Estado del Piauí, pero hoy no se encuentran vestigios de ello. Una de dos: o era una población ya desaparecida o habrá cambiado de nombre en el siglo XIX. He aquí algo que investigar.


    Táliga vuelve a ser (tristemente) noticia en 1641. Habiéndose proclamado Portugal de nuevo independiente en 1640, el ejército español trató de recuperarlo. En 1641, Olor ["Lor"] (San Jorge) y Táliga fueron quemadas. Como escribió el conde de la Ericeira, "tuvieron los moradores aviso a tiempo, que pudieron retirarse a Olivenza; perdieron la poca ropa con que pobremente se reparaban, victoria de que los castellanos en las gacetas hicieron ridícula ostentación. Se retiraron dejando quemadas las aldeas, y en las iglesias de ellas sacrilegios testigos de su irreverencia. Los moradores de las aldeas se dispusieron a satisfacer el agravio y la recuperación de la pérdida. Un y otro efecto consiguieron en muchas entradas que hicieron en varias partes de Castilla." ("História de Portugal Restaurado", 1710, po r el Conde de la Ericeira.] En otras palabras, la guerra (1640-1668) llevó a la destrucción a portugueses y españoles, perdiendo ambos. He aquí la principal lección que aprender


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    de tales eventos.


    La guerra en la región, alcanzó su auge en 1657/58, cuando Olivenza, donde de nuevo se habían refugiado los habitantes de las aldeas de alrededor, y por tanto los taligueños, fue ocupada por el ejército español. Se sabe que la población oliventina, excepto 30 personas, se refugió en Elvas, Alandroal, Estremoz y otras localidades. Se presume que entre ella habría muchos taligueños.
    Hasta 1668, mucha gente de Cheles y de Alconchel fue a ocupar el lugar de los oliventinos, regresando a su origen sólo en la citada fecha, establecida la paz. Los oliventinos tuvieron que construir mucho de lo que había sido destruido (lo cual también sucedió, naturalmente, en localidades españolas), y en Táliga las cosas no fueron diferentes.


    En medio de tanta destrucción y reconstrucción, no es de extrañar que muchas cosas se perdiesen. Tal vez fuese entonces, o ya en el siglo XIV, cuando algún eventual vestigio de una fortaleza templaria, si existió, se perdió.


    La tradición popular dice también que Táliga fue reconstruida varias veces en lugares diferentes. ¿Exageración? o la memoria de algo real?


    De nuevo en 1709, y cerca de 1750, Táliga fue perturbada por guerras entre Portugal y España.


    Del siglo XVIII hay varias informaciones. Así, en el libro "Corografia Portuguesa", de 1708, de António Carvalho da Costa, tomo II, se habla de "Ntra. Sra. de la Asunción de Aldea de Talega". Se dice que su tierra es menos abundante que la de Santo Domingo de Guzmán, por ser "montañosa, y de mayores pastos"; que tiene cien vecinos (¿460 habitantes?), con su "juez de veintena"["Juíz de Vintena"], que es atributo también de San Jorge de Alor ["Lor"], apenas un poco menor. Se apunta que hay en Tálega grandes haciendas, destacando la de Alparragena, "que está dividida en tantos quiñones que los mismos labradores le ignoran los dueños; la [hacienda] de Val-Moreno, cuyos pastos pasan de dos mil cruzados de renta a su dueño; la [hacienda] de Mentilhão, y monte d e la Vinha, y otras muchas.
    Táliga era aún la aldea más populosa de Olivenza...

    Ya que se celebran (sin ironía) 250 años del terremoto de Lisboa de 1755, cabe aquí referir que Táliga fue alcanzada, aunque levemente, por el mismo. El relato de 1756 de São João de Spinha Cordeiro, cura de la localidad, afirma que nueve minutos antes de las diez del 1 de noviembre de 1755 se había oído un gran estruendo, que duró cinco minutos; ninguna casa causó ruina, nadie murió, ni se abrieron grietas. Sin embargo, en la hacienda de Vale de Gameiros, así como en la de Vila Velha, reventaron nacientes de agua. El cura refiere que el 11 de diciembre hubo un temblor de tierra sin importancia, tal como había sucedido unos treinta años antes. Refiere, finamente, que había en Táliga 250 hombres y 166 mujeres.


    Un texto de 1758, del cura José Joaquim Guerra ("Memória Popular") decía que existían en la localidad 104 vecinos y 277 personas? lo cual casi con certeza querrá decir 450 habitantes y unas 257 personas consideradas como de fuera (¿jornaleros?, ¿esclavos?).


    En la ?Memoria parroquial? de 1758, y en lo que se refiere a Vila Viçosa, se destaca un párrafo sobre la "freguesia" (feligresía, parroquia) calipolense de Cilada, donde se lee "a serra (?) criar piorno, arruda (?); e pelas fontes avenca, erva saboeira, e também erva coroa de rey, TÁLIGA, cardo arzol (?)"(Citado em "O Montado no Alentejo, séculos XV a XVIII", de Ana Fonseca, Colibri, 2004). Por lo visto existía una planta con el nombre de "táliga".


    Datará tal vez del siglo XVIII la planta actual de la iglesia de Táliga, aunque quizá sea más correcto decir que estamos ante una mezcla de estilos. No obstante, la forma del tejado es muy frecuente entre las iglesias rurales alentejanas.


    En 1801 (el 20 de mayo), el ejército español ocupó Olivenza y, por tanto, todo el concejo, Táliga incluida. Tal vez algunos taligueños estuviesen dentro de las murallas de la cabeza del municipio. No hay muchas informaciones sobre la época incluso porque casi no hubo derramamiento de sangre en la región. Nótese que la actual aldea de Villarreal no pertenecía entonces a Olivenza, sino al después extinto municipio de Juromenha.


    En 1811, españoles, franceses, portugueses e ingleses, se enfrentaron en la región. Hay noticias de nuevas destrucciones en los alrededores, lo cual significó sufrimiento para los taligueños.


    Como se sabe, la cuestión de la posesión de la región de Olivenza y de Táliga nunca la consideró resuelta Lisboa, cosa que no impide que se dialogue, que se establezcan muy buenas relaciones entre Portugal y España, entre Extremadura y el Alentejo, y entre municipios de los dos países.



    Dejemos, pues, al margen la profundización y discusión de este problema, y continuemos nuestro esbozo histórico.


    Cupo a Miguel Ángel Vallecillo Teodoro, de Olivenza, escribir un libro, "Olivenza en su historia(Olivenza, 1999), donde se relatan los dramas que al inicio del siglo XIX vivió la población de la región (Táliga incluida, claro), al intentarse forzarlas a abandonar costumbres, lengua y cultura ancestrales. Incluso así, el portugués, según me dijeron en 1994 habitantes mayores, era aún hablado por la mayoría de los taligueños en 1950.


    Es posible que algunos taligueños se hayan refugiado en Portugal en el siglo XIX. Por ejemplo, la existencia de gente con los apellidos Farinha e Isaac en la Raya (Borba, Alandroal, Reguengos...) así lo indica. Como contrapartida, familias de varias regiones de España se fueron instalando en Táliga, principalmente funcionarios y docentes.


    Administrativamente, no hubo grandes alteraciones iniciales. San Jorge de Alor ("Lor") se convirtió en municipio independiente a partir de 1843 (y volvió a integrarse en Olivenza en 1862), pero Táliga no vio concedida su autonomía hasta 1850. Incluso así, es en 1871 cuando aparecen los primeros registros hechos en Táliga, y ya no en Olivenza.


    La guerra civil de española de 1936-39 causó sus dolorosos estragos, muertos y anatemas. Táliga no fue muy afectada, por lo menos directamente, pero, en cuando a la manera de pensar, se asistió a la oficialización de un tipo de españolismo chauvinista y xenófobo.


    La localidad llegó a tener 1.200 habitantes en la década de 1950, pero la emigración redujo este número para poco más de 700 en 2001.


    Hay algunas notas sobre a historia de Táliga que será útil divulgar. Por ejemplo, tenemos el testimonio del oliventino Ventura Ledesma Abrantes, de hacia 1940, publicado en el libro "O Património da Sereníssima Casa de Bragança em Olivença" (Lisboa, 1954), en que se refiere lo siguiente, en las páginas 290-291: "La patrona de la aldea (Táliga) es Ntra. Sra. de la Asunción, imagen moderna, que brilla en una disposición reconfortante, y su festividad se celebra el 15 de agosto. En el lado del evangelio existe una pila de agua bendita que sirve de baptisterio. En una de las custodias encontramos una hermosísima imagen del siglo XVI o XVII, que, por tener la base bastante carcomida, no se expone al culto: es una virgen (Ntra. Sra.) de los Santos de Talega, cuya reproducción se hace para apreciar mejor su valor. E l templo, de una sola nave, tiene de largo 28 m, por 6 m de ancho."


    Pues el grabado del libro muestra una imagen igual que la de Ntra. Sra. de los Santos, hoy presente en la iglesia de Táliga.


    Sin embargo, es voz corriente entre la población que "los portugueses robaron la imagen de Táliga; no es la verdadera la que ahí está".


    El viejo sacristán Florencio (Florêncio) Silva, de más de 90 años, con quien hablé en 1994, me decía que no había habido robo alguno. Revelaba él que la imagen de Ntra. Sra. de los Santos había sido muy mal restaurada, pero que era la misma (lo cual se verifica, sin gran esfuerzo, comparando esbozos o fotografías con la imagen actual). Y más, decía que también había existido otra imagen, nueva, en la iglesia, que no era de Táliga, ni de Ntra. Sra. de los Santos, y que había sido retirada. Y finalmente declaraba, un tanto temeroso, que había personas que, por falta de cultura o por ser afectas al franquismo, querían culpar a los portugueses para crear mala voluntad con relación a los mismos.


    Ignoro hasta dónde llega la verdad y la mentira en toda esta historia de la "santa robada". Es, con todo, urgente esclarecer lo que pasó, pues, de una forma muy en desacuerdo con los tiempos que hoy vivimos, el "robo" continúa siendo encarado por muchos taligueños como muestra del mal carácter de los portugueses. Peor: dicen que la vieja (antigua) santa de la iglesia es una sustituta de la original, lo cual, dada la antigüedad que, a pesar de todo, ella evidencia, es absurdo.


    No me resisto (y mi opinión vale lo que vale) a llamar la atención hacia lo que considero que es un error histórico en el escudo de Táliga, el primero que se conoce de la población, aprobado en 2003. En él está inscrita una cruz roja, clasificada como "templaria" sin serlo, porque la cruz templaria era diferente e inconfundible (ver grabados). En la parte inferior del mismo escudo se ve una rama de naranjo con dos naranjas que representa la guerra de las Naranjas (1801), que, según el texto oficial aprobado, significó la liberación de Táliga con relación a Olivenza y a Portugal.


    No se niega la importancia que tuvo para Táliga la guerra de las Naranjas. Pero, habiendo sido ésta en 1801, y no habiendo obtenido su autonomía Táliga hasta 1850, es difícil comprender por qué se clasifica como "liberadora" la primera fecha.

    Por otro lado, y pasando ahora a referir, según mi opinión, otro error histórico, conviene no olvidar que, entre 1315 y 1801, Táliga estuvo integrada en las tierras de la Orden de Avís. Así, el no haber colocado en el escudo una cruz de tal Orden se traduce en un silenciamiento del pasado histórico de la nueva villa y en una falta de respeto por la vivencia de innumerables generaciones de taligueños que vivieron, y muchas veces murieron, por Portugal, durante casi 500 anos. ¿Qué razones se podrán presentar que impidan que se coloque una cruz de Cristo al lado de una Cruz templaria correcta en el escudo?

    Menos pertinente, pero no absurda, sería la colocación de una torre, o de un castillo, en el centro del escudo, tal vez de color negro, dada la tradición persistente sobre la existencia de una primitiva fortaleza templaria en Táliga. Quizás no sea todo más que una leyenda? ¡pero las leyendas tienen mucha importancia en Heráldica! Y, claro, nada impide que las naranjas continúen en la parte inferior do escudo. ¿Por qué no?

    Así, y repito que es una opinión, se respetaría la historia de Táliga y de su pueblo, asumiéndose? en vez de dar la idea de vergüenza con relación a una parte de ella (basta consultar os apellidos taligueños en un listín telefónico para entender que no se pueden ocultar los orígenes...). Se trata de un modesto apelo (y no se niega que el Ayuntamiento o Casa Consistorial de Táliga sea soberano), sino que quedaría bien darle respuesta positiva en un contexto de creciente amistad y colaboración entre Portugal y España, entre el Alentejo y Extremadura, entre poblaciones rayanas. Nadie estaría obligado a abdicar de nada, sino que podría considerarse históricamente correcto y visto como un gesto ?bonito? que mostraría la realidad de la mera existencia d e buenas intenciones, y apenas eso.

    Por otra parte, parece importante recordar que el uso del portugués está casi extinto em Táliga. En 60 años, pasó de lengua aún y obstinadamente mayoritaria a lengua hablada por el 10 o 20 por ciento de la población, casi solamente en casa y lo más privadamente posible. Personalmente, sólo en la tercera visita que hice a Táliga pude verificar que el portugués todavía se habla.

    Toda la vivencia histórica y cultural de Táliga, desde 1297 o 1314 hasta 1801, y hasta cerca de 1930 o 1940, se hizo en lengua portuguesa. Si ella se extingue, muere una cultura, muere gran parte del alma taligueña. Hay que enseñar el portugués en la villa, por lo menos de manera semejante a como se hace en Olivenza.

    Es también necesaria una biblioteca en Táliga que contenga bastantes libros portugueses. Tal vez en ella lleguen a tener lugar, por ejemplo, ediciones modernas de los registros parroquiales de la localidad, de los siglos XVII y XVIII, cuyos originales se encuentran actualmente en la Biblioteca de Elvas.

    Cabe a los taligueños, y a sus dirigentes municipales, electos democráticamente desde 1975, "hacer" el futuro, que se desea próspero.

    Les cabe también la responsabilidad, de acuerdo con principios expuestos públicamente tantas veces, de preservar un largo pasado, que existió independientemente de los hombres y mujeres de hoy.

    Personalmente, estoy (y tengo la certeza de que muchos portugueses y españoles estarán también) a disposición para ayudar, dentro de mis capacidades y posibilidades. Repito, sin que nadie tenga que abdicar de principios.

    ¡Espero que se pueda decir que este texto no fue escrito, ni hecho público, en vano!

    Estremoz, 3 de noviembre de 2005.

    Carlos Eduardo da Cruz Luna

    Trad. para castillano de Manuel Jesús Sánchez Fernández

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